-Tt.
Blog satírico dedicado a la Familia Macotela, creado con la finalidad de documentar el paso por el planeta Tierra de esta singular estirpe y recordar sus experiencias, vivencias, vicisitudes, ocurrencias, peripecias, hazañas, desgracias, desmadres, etc...
Bien, estupefactos lectores, si ya tenemos un Manual Macotelesco, lo único que nos hacía falta era un Diccionario Macotelesco, y aquí lo presentamos.
La función del mismo será, simplemente, mostrarnos palabras comunes y corrientes de la vida diaria (y algunas que no lo son tanto) y qué significado tienen específicamente en nuestra familia.
Los puristas del español notarán que algunas palabras no son correctamente utilizadas por los Macotela, pero espero que entiendan que eso se debe a nuestro propio folclor y no a la ignorancia propia del clasemedista.
Si la palabra es lo que nos hace humanos, humanicémonos juntos leyendo este post…
Comenzamos con una letra de suma utilidad, la letra R.
R
Ración. f. Porción de comida (especialmente de pastel o gelatina) que Margarita es experta en llevar hasta su nivel más infinitesimal.
Racismo. m. Mala práctica social en contra de algunos miembros de la familia por poseer un color de piel o muy oscuro (Iván, Martín, Neco, Lorena, Paola, Alan, Taiyari) o muy pálido (Edgar Jr.)
Rancho. m. 1. Extenso terreno campestre de tierra y un poco de pasto, sin animales, ubicado en Hidalgo, donde la familia pasa las vacaciones de semana santa, entre otros eventos especiales y en el cual se suele: chupar, descansar, chupar, hacer una fogata, chupar, ver las estrellas, chupar, buscar ovnis, chupar, plantar un arbolito, chupar, jugar una retita familiar, chupar y darle de comer a los mosquitos que en él viven, entre otras actividades. 2. Objeto de riñas y disputa familiar, al parecer ya solucionadas, por tratarse de la herencia de los abuelos. 3. Nombre real: Ranchito El Pedregal.
Rapar. tr. Acción que deberían llevar a cabo varios tíos, primos y sobrinos Macotela del género masculino para evitar seguir dando vergüenza a su familia directa.
Raudo, a. adj. cult. Junto con veloz, adjetivo que menos describe a la tía Mapi.
Rebel-Rukis. intr. Adultos Macotela rebeldes que no aceptan su edad y quieren reventarse junto con los chavos.
Recalentado. tr. Ciertos alimentos servidos en las mañanas: mole después de algún cumpleaños; pavo el 25 de diciembre y pierna o lomo el 1 de enero.
Recogepelotas. m. En un campo de juego, única posición donde Dylan destacaría.
Redundancia. f. Vicio del lenguaje que se da entre miembros de la familia, quienes parecen no notarlo siquiera (súbete pa´arriba, bájate pa´abajo, métete pa´dentro).
Refresco. m. Bebida refrescante de sabores varios que en la familia sirve únicamente para combinarla con alcohol.
Reggaetón. m. 1. Basura musical originaria de Latinoamérica, con ritmo irritante, letras estúpidas y voces asquerosas. 2. (Hijos del Reggaetón) Niños nacidos en la familia gracias a la influencia del Reggaetón (que son: Ashby, Tadeo y el futuro hijo ( a ) de Dylan).
Reina, rey. f. y m. 1. Título nobiliario concedido a Mara en la antigüedad y a Iván actualmente. 2. Forma mal escrita usada por gente retrógrada del nombre de la niña Rei (se escribe Rei, no Rey).
Reinado. m. Período de tiempo en que gobierna un rey o una reina, aún cuando ese derecho lo haya obtenido fraudulentamente, por la fuerza o con el uso de marrullerías.
Reino. m. Territorio rural llamado Ixmiquilpan en el que reinaba hace mucho tiempo una reina y ahora lo hace un rey.
Reír. intr. Actividad que uno no puede dejar de realizar mientras se encuentre al lado del imbécil de Iván.
Reliquia. f. Para Margarita y Gustavo, cualquier objeto que haya pertenecido a ellos, a su mamá o a su papá.
Renacer. tr. 1. Hecho de volver a nacer. 2. (Renacer de sus cenizas) Acción que el tío Kchín realiza cada peda y que consiste en emborracharse al máximo, quedarse dormido en su silla, dejar pasar al menos una hora, levantarse y volver a la fiesta más prendido que antes y como si nada hubiera pasado.
Rencilla. f. Riñas o discusiones cotidianas entre miembros de la familia, que da lugar a enemistades, generalmente ocasionadas por culpa de las mujeres.
Repelente. m. Producto químico ahuyenta-mosquitos que en el rancho siempre se necesita y nunca se lleva.
Reprender. tr. Acción que deberían de realizar con más frecuencia los papás de los niños: Ariel, Gustavito y Rei.
Reproducción. tr. 1. Procrear los seres vivos. 2. Actividad preferida de algunas mujeres de la familia, inculcadas por la abuela Jechu y encabezadas recientemente por Gaby Calderón y Moro.
Reptar. intr. Arrastrarse pecho tierra, preferentemente entre mesas, para escabullirse de una peda.
Resaca. f. Estado físico que nos queda después de todas las pedas memorables.
Resbalar. intr. Lo que a la mayoría nos ha pasado cuando se moja el patio de la casa Macotela, ya sea porque se lavó o porque se derramó una cuba.
Ridículo. adj. Algún miembro de la familia disfrutando al máximo una fiesta.
Rinoplastía. f. (Consultar “Damaris: vida y obra”).
Río. m. Juando.
Rizo. m. Forma que multiplicada por cientos tiene el cabello del tío Horacio.
Rodilla. f. Zona donde se une el muslo con la parte inferior de la pierna; que comprende la articulación del fémur con la tibia y de la cual carece Selene.
Ronco, ca. adj. Dicho de nosotros: como quedamos la mañana siguiente a una peda en la que hubo karaoke.
Ronquido. intr. Acción de emitir sonidos roncos al respirar mientras se duerme y que algunos miembros de la familia (Neco, Margarita, Chieff, Kchín, María, Karina, entre otros) dominan como si fuera un arte.
Ropavejero. m. Uno de los 12 novios de la Margara.
Ruido. m. Según los vecinos: lo que cada fiesta en la casa Macotela llevamos a niveles intolerables y por lo cual estamos a punto de ser demandados.
Rumor. m. Según las mujeres Macotela que se reúnen cada domingo: verdad.
Rumorear. intr. Reunirse a platicar los domingos con las mujeres Macotela.
. . .
Hasta aquí llegó el post de hoy esperando como siempre que éste haya sido de su entera utilidad, iluminados lectores.
Gracias.
Hasta la próxima.
-Tt.
Nos encontramos de plácemes, malcriados lectores, pues este recién comenzado año se ha roto un récord bastante peculiar y el responsable es nuestro estimado Vicentíque.
Vicente, Vicentenario, Vic, el niño eterno, el Peter Pan de los pobres otra vez nos da material de cotilleo ya que el pasado 6 de enero y por trigésimo sexto año consecutivo ¡le llegaron regalos de Reyes Magos!
Si alguien (me incluyo) todavía a estas alturas duda que Vic sea un niño, aún basándose en argumentos razonables como el que le guste ver en el baño las revistas H del Ale o que pide una chelita en cuanta oportunidad se le presenta o que ve a diestra y siniestra películas con clasificación para adultos o que vive perdidamente enamorado desde el siglo pasado de una tal Betty Monroe o que ya cada que baila en alguna fiesta realiza movimientos pélvicos dignos de stripper morbosón o que incluso en este mismo blog se han destapado algunos de sus escándalos (Dar click aqui), espero que con este post quede claro de una buena vez que sí lo es pues si a los Reyes Magos que, aparte de ser la Ley, son la máxima autoridad en cuanto a determinar si una persona es o no niño (a) y merece o no regalo, les ha quedado claro durante 36 años que Vic sigue conservando ese espíritu pueril ¿por qué habríamos de dudar los demás de él?.
Aclarado esto pasemos a lo más importante: según nuestras investigaciones, que consistieron en incontables horas en internet y charla con varios miembros de la familia, este 2013 Vic se convirtió en el Macotela más longevo en recibir regalos el día de Reyes.
Así como lo leen, este año Vicente superó por un año al barón Françoise Gerard Macotela, quien vivió en la Francia del siglo XIX y recibió regalos de los Reyes Magos hasta la edad de 35 años; edad en la que murió intempestivamente de peste bubónica.
Por eso, desde aquí mandamos nuestras más sinceras felicitaciones al buen Vic, anhelando que su novel reinado sea eterno. Por cierto, esta última vez sus Reyes consistieron en:
· Control de Xbox 360
· 5 juegos para Xbox 360
· Rompecabezas de madera
· Trilogía de Batman el Caballero de la Noche en formato DVD
· Rosca familiar
¡¿No le pierdes morro?!
Nota 1. El apellido Macotela es de origen francés y no italiano como se creyó durante mucho tiempo en esta familia. Fuente: Ale.
Nota 2. Si no creen parte o toda la información ofrecida en este post, no culpen a los autores del mismo, sino a todos los maldosos que suben información falsa a internet, después de todo, uno que va a saber.
Gracias. Hasta la próxima.
-Tt.
Buen inicio de año post apocalípticos lectores, ya es 2013, no se terminó el mundo y la verdad no se ve para cuando se acabe, así que aquí seguiremos escribiendo relatos Macotelescos. En el año anterior pasaron tantas cosas que es inevitable no mencionarlas y una de las más importantes para la familia fue sin duda la 1a Excursión Macotela del Nuevo Siglo. Decidí llamarla así porque como muchos sabrán y algunos recordarán, hace ya muchos años, allá por los 80´s, los viajes de la Tía Lupe (q.e.p.d.) a lo largo y ancho de la república mexicana eran toda una tradición. Viajes que marcaron a toda esa generación de Macotelas, dejando aventuras y desmadres irreales e inolvidables.
Los Macotelas de la actual generación vivíamos constantemente con la idea de querer organizar un evento de tales magnitudes pero nunca prosperaban nuestros vanos intentos. Entonces tuvo que llegar K-chín, borracho en semana santa, pidiéndole a la familia, como última voluntad, que lo llevaran a ver la puesta del sol en Acapulco para que decidiéramos regresar al mar.
Organizada por Machín, el rey de la machincuepa, y envalentonados por los kilos de dólares que eso significa, se llevó a cabo en junio del año anterior con muy buenos resultados.
El camión se consiguió por parte del Tío Juan, que siguió los pasos de su progenitora y se dedica actualmente a organizar viajes de este tipo aunque, según dicen, con resultados que han dejado a desear y en esta ocasión no fue precisamente la excepción, lo bueno fue que aún después de cambios de fecha, de acomodos, de horarios e incluso de precio, logramos juntar buena banda y le sobrellenamos el camión.
La lista total de asistentes, en estricto orden de alcoholismo, es decir, el más borracho al principio y el menos borracho al final, es la siguiente:
*Cabe mencionar que la actual lista no se refiere a este viaje en particular, sino al historial de cada quién a lo largo de los años.
También fueron 2 colados gracias al Dylan que son el Samy y el Pee-wee, pero como no son de la familia no merecen siquiera lugar en esta lista, y también mencionaré que el Tío Juan fue con su familia y otras 3 personas pero como no conocemos bien a nadie de ellos no aplicaba incluirlos igual.
No puedo dejar de mencionar lo del acomodo de lugares en los cuartos del hotel, pues con tantos problemas, viejas rencillas y malos recuerdos entre diferentes miembros de la familia fue notable ver cómo Margara y Cata una semana antes del viaje se quemaban la cabeza ordenando quién se quedaba con quién en el hotel para que nadie se sintiera “incómodo”. Se llegó a sugerir hombres con hombres y mujeres con mujeres; acomodo por familias, por matrimonio, vaya, hasta por compadrazgo pero nada quedaba. Después sugerí acomodo aleatorio para fomentar la convivencia y el conocernos mejor unos con otros; así se hubieran podido dar combos muy divertidos, pues se me ocurre si en un mismo cuarto hubieran quedado: el Padre-Omar-Concha-Abril, o que les parece un Damaris-Lindo-Irma-Edgar, imagínense las historias al otro día, pero nadie me hizo caso. En fin, los cuartos se acomodaron y salimos en un viaje relámpago pero memorable.
Salimos de la Casa Macotela el sábado temprano, dándonos cuenta de que nadie llevaba chelas a bordo pues todas estaban en la maletera del camión, por lo que no se tomó en el camino de ida, así que Margara con sus “sangüis” y refrescos hicieron paro.
Momentos clave de la ida:
Ya que llegamos al hotel y después de mudarnos de ropa como buenos chilangos en pleno lobby, fuimos a la playa para comenzar a beber y a beber y a beber. Aquí quiero destacar la impresionante cantidad de cervezas que se consumieron durante los escasos 2 días que pasamos por allá pues al parecer se rompió un record en este rubro, ya que según cálculos no oficiales se terminaron aproximadamente ¡500 latas!. Si creen que es una exageración, un servidor puede confirmar que en los 2 días que pasó por allá dio cuenta de entre 30 o 40 latas, así que hagan sus cuentas. Daba gusto ver cómo las chelas iban de mano en mano, las hieleras se rellenaban en automático (o eso parecía) y lo mejor de todo que nunca estuvimos realmente ebrios gracias, por supuesto, al calor que hizo siempre. Una épica batalla alcohol-clima que desafortunadamente ganó el clima.
Así, mientras los morros se divertían como locos, todos los demás disfrutamos del calorón, las chelas, los antojitos y el mar. Así estuvimos toda la tarde.
Momentos clave de la tarde:
Lo siguiente fue pasar a nuestros respectivos cuartos (que, como era de esperarse, cada quién se fue con quien quiso, echando por la borda todo el acomodo de Margara y Cata) a bañarnos y cambiarnos para dirigirnos a Pie de la Cuesta a cumplir la voluntad de K-chín. Allá lo que hicimos básicamente fue esperar la puesta del sol y luego irnos, no sin antes llevarnos una que otra memoria fotográfica del lugar.
Momentos clave de Pie de la Cuesta:
Al caer la noche y aprovechando que nos encontrábamos en el lado oeste de la bahía, se decidió que fuéramos a cenar un famoso pozole que por esos rumbos se consigue. Después regresamos al hotel, cada quien dirigiéndose a su habitación y en ese momento fue cuando Pipol, al llegar al lobby, se dio cuenta de que no traía hija, es decir, que Abril estaba extraviada. Como buena mamá preocupada, la tía Pipol armó un mega-desmadre según quienes estuvieron junto a ella, llegando incluso a gritar a pleno pulmón frases desgarradoras como –“¡Abril!… ¡Abril!…. ¡¿Dónde estás?!” o –“¡Llamen a los bomberos!… ¡llamen a la policía!”.
Total que llamaron a todas las habitaciones que teníamos ocupadas para ver si en alguna se encontraba Abril y después de alrededor de 1 hr. se encontró a la chamaca, con Margara, y se supo que nunca estuvo perdida.
Momentos claves de la cena y llegada al hotel:
Ya para finalizar el día, los que todavía teníamos pila, bajamos al bar del hotel y luego a la playa a seguir intentando acabar con el alcohol del mundo, pues en realidad esa es nuestra misión y por eso tomamos tanto, o sea que nos sacrificamos por la humanidad.
Momento clave del final del día:
Al otro día teníamos que desocupar relativamente temprano las habitaciones, por lo que solo hubo tiempo para estar toda la mañana en la playita, en el papel que nos correspondía a cada quién, es decir, los morros jugando como engendros del mal y los adultos chela tras chela.
Momento clave de la mañana:
Ya en la tarde entregamos habitaciones, abordamos camión y nos fuimos a comer a un bufete súper-chido de cuyo nombre no puedo acordarme y por último saliendo de Acapulco pasamos por un local chafísima de artesanías para, ahora sí, dejar el bello puerto atrás.
Momentos clave de la despedida:
Así concluyó nuestra breve pero productiva aventura, y aunque nos quedamos con ganas de más días y más chelas, la verdad estuvo poca madre porque éramos bastantes y eso que ni fuimos todos los que somos, ni somos todos los que fuimos. Para la próxima ya se apuntaron los que faltaron a este viaje así que habrá que ir pensando en un camión más grande o hacer un camión para Rebel-Rukis y uno para chavos, no sé, tal vez funcione…
Nos vemos en los siguientes viajes… esperen pronto:
Hasta luego.
Pd. La lista de alcoholismo la hice yo así que si a alguien no le gusta el lugar que ocupa en ella pues tienen todo este año para esforzarse más… o menos! jejeje.
-Tt.
Llegó más aprendizaje, postraumad@s lector@s, en este su adorado blog. Otra vez el Manual Macotelesco, otra vez instrucciones indispensables para la vida y ¡si!… ¡si señores! … ¡otra vez la Margara!.
Ok, el video es corto por lo que la explicación también lo será. Sucedió que estaba la Margara arreglando un poco el patio en una tarde de sábado cualquiera y no recuerdo bien porqué se encontraba encabronada, aunque seguramente era porque la casa se está cayendo a pedazos o porque el Lindo seguía de huevón o porque la Mapi no se había parado en tres días o porque Flor no lavó o porque el Ale y el pinche Tete repelaron otra vez de la comida, en fin, el caso es que así estaba cuando se topó con un objeto que no estaba en el lugar que debería; un objeto semi-roto tan cotidiano e inofensivo que la mayoría de nosotros no lo hubiera siquiera tomado en cuenta, pero que a la Margara la sacó de quicio. Estaba a punto de echarlo a la basura y continuar con su indignación cuando se nos ocurrió que podía darle un mejor fin.
Así corrí por la cámara y surgió este video que bien podemos titular: “Cómo sacar un poco de estrés en el patio”, veamos:
De esta forma, esta dama del humor melodramático-simplón vuelve a dejarnos una enseñanza clave, aunque haciendo memoria no es la primera vez que en la familia se ve que alguien rompa un vaso, jarro o taza deliberadamente, pues cómo olvidar el legendario episodio en Wembley, de los tíos Macotela y los Jarritos de Tlaquepaque, pero bueno, esa es otra historia.
Aunque no recomiendo imitar lo que en el video se muestra, si lo hacen, lo más aconsejable es que utilicen una taza pequeña, de esas cafeteras, las que a nuestras abuelitas les encantaban; de preferencia ya despostillada o cuarteada y si tiene pintados motivos navideños o de equipo de fútbol mucho mejor; esas siempre se me han hecho bastante kitsch. Y como medida de precaución alejen lo más posible a los menores de edad y protejan sus ojos con lentes, no vaya a ser… advertidos están.
また近いうちに (hasta pronto).
テテ (Tt).
Que tal, receptivos lectores, en esta sección de estreno recordaremos eventos Macotelescos pero solo con fotos, es decir, dejaremos que las imágenes hablen por nosotros. Pondremos unas cuantas pics a simple vista y si quieren ver el álbum completo solo denle clic al link que les dejamos. Suenan muy básicas estas explicaciones y un tanto obvias pero las ponemos para aquellos lectores (as) que no son tan hábiles en esto del Internet, y ojo, no lo decimos solo por Selene ¡¿ok?!.
Allá pues.
Hasta pronto.
Si quieren ver todas las fotos den clic AQUÍ.
-Tt.
Aquí nos encontramos de nuevo, obnubilados lectores, dando paso a otra historia protagonizada por Selene, con la cual esta mujer nos dejará en claro que la vida le ha enseñado a reaccionar implacablemente a casi cualquier eventualidad que se presente en su día a día.
Selene, ya la conocemos, es irreverencia, atrabancadez y un poco de impunidad, pero si a todo esto le agregamos la presencia del Padre (su marido), la anécdota toma tintes verdaderamente surrealistas (recordemos los Fuetazos al Padre en este mismo blog).
Esta historia ocurrió ya hace muchos años en nuestra querida Ciudad de México, concretamente en la colonia Ex-hipódromo de Peralvillo, época en la que, según palabras de nuestra protagonista “-estaban asaltando mucho”.
Esto por supuesto no pasaba desapercibido para Selene y el Padre quienes venían de visitar a María-dado un paseo-ir al cine-ir al hotel, la verdad no lo sabemos con exactitud, pero el caso es que en aquella zona de la ciudad tomaron un taxi de cuatro puertas que los regresara a su casa, un taxi que bien pudo verse así:
En el ambiente flotaba cierta tensión por aquello de los asaltos y Selene, inmediatamente después de abordar la unidad y haciendo gala de un agudísimo sentido de la intuición, lo notó y por eso se percató de que mientras avanzaban el chofer los observaba de un modo por demás extraño por el retrovisor, como tramando algo, por lo que discretamente se lo hizo saber al Padre. Éste con el buen juicio que siempre lo ha caracterizado confirmó las sospechas de su vieja pues efectivamente a él también le pareció que el conductor los miraba raro.
Fue entonces cuando el nerviosismo se apoderó de nuestra pareja quienes susurraban entre ellos: “-¿ya viste cómo nos ve?” “-¡ay! ¿qué vamos a hacer?” “-¿y si nos asalta?” “-tú tranquila, ahorita vemos que hacemos”.
Mientras el auto seguía en marcha, la inquietud se hizo evidente de parte del taxista también, pues no dejaba de mirar por el retrovisor a cada momento, volteando, calculando cada movimiento de aquellos dos ¿esperando atacar?, tal vez.
La situación llegó a un estado límite de angustia en el cual, Selene y el Padre ya solo aguardaban el momento de ser atacados por ese despiadado operador de vehículo de alquiler, cuando mediante señas decidieron que no se iban a quedar sentaditos esperándolo ¡no!, ellos iban a actuar antes que él.
Chilangos de toda la vida, sabían que en esta H. Ciudad no se puede avanzar mas de 1Km sin que te toque una luz roja, así que aguantaron al siguiente semáforo rojo que les tocó y cuando el taxi se detuvo por completo rápidamente el Padre abrió la puerta trasera y al grito de “-¡bájate!” él y Selene descendieron del auto ¡dispuestos a escapar!. Pero su sorpresa fue mayúscula cuando vieron como exactamente al mismo tiempo que ellos se bajaban de la unidad, el chofer ¡hizo exactamente lo mismo!, es decir, abrió su puerta y también se salió.
Un taxi vacío a media avenida y dos weyes y una vieja mirándose mutuamente con cara de perplejidad merecían una explicación, por lo que Selene le preguntó al operador: “¡¿qué?!”, y éste le respondió: “-¡¿qué?!, y Selene dijo: “-¡creímos que nos iba a robar!”, y el taxista dijo: “-¡pues yo creí que ustedes me iban a robar!”, y Selene: “-¡ay señor cómo cree! ja-ja-ja”
Y luego de esa alucinante explicación y de haber aflojado los nervios riéndose de su múltiple paranoia, los tres individuos de esta historia volvieron a abordar la unidad continuando con su camino. Se rumora que hasta nuestros días la amistad con el taxista sigue y que incluso el Padre y Selene lo hicieron compadre, bueno, esto es solo un rumor pero lo que sí es comprobable (gracias a esta historia) es qué tan chacales se veían juntos estos dos como para que un taxista, cuyos rumbos habituales sean colonias peligrosas como la Ex-hipódromo de Peralvillo, se baje apanicado de su unidad temiendo por su vida. Y digo, cualquiera que haya visto ebrio al Padre sabrá que sí tiene pinta súper-mala-vibra, pero en esta anécdota al parecer ¡se encontraba sobrio!.
Bueno, con todo esto creo que lo mejor que se puede hacer ahora es incluir a este par en la categoría de esposos delincuentes y ya de paso hacer una ligera revisión a las parejas criminales más famosas de la historia, aunque ésas sí muchos más astutas. Ahí les dejo unas pics.
Hasta pronto.
-Tt.